Integrando diversas miradas sobre cómo avanzar en transformación productiva, Antofagasta cierra la 9ª Semana del Clima

En momentos en que la región de Antofagasta se recupera de las consecuencias de un evento climático extremo, su capital fue el escenario de la versión 2026 de la Semana del Clima, encuentro de diálogo organizado por la empresa ISA, la Universidad Católica del Norte y País Circular. Durante tres días, autoridades, empresas, academia y sociedad civil se dieron cita para abordar los desafíos de la descarbonización, la resiliencia de la infraestructura y la seguridad hídrica, destacando el potencial del norte del país para impulsar soluciones y acelerar la transición hacia una economía baja en emisiones. Además, se dieron a conocer los resultados de un estudio de la Asociación Chilena de Desalación y Reúso (ACADES), con el apoyo del Grupo Banco Mundial, que propone un Sistema Integrado de Abastecimiento Hídrico para reducir costos y ofrecer agua a un precio más competitivo.

Buscando descentralizar el debate en torno a los desafíos, pero también los aprendizajes y oportunidades que representa el cambio climático en materia de mitigación y adaptación de los territorios, este año la Semana del Clima se desplegó nuevamente fuera de Santiago. La ciudad escogida para su novena versión fue Antofagasta, capital de la región del mismo nombre, que fue afectada recientemente por precipitaciones cuya intensidad no se veía desde 2017, con activación de quebradas, inundaciones, bloqueo de accesos, evacuaciones y cortes en el suministro eléctrico de miles de hogares, un escenario que evidenció la urgente necesidad de avanzar en acción climática.

Con esta situación como telón de fondo, el evento anual organizado por País Circular y la empresa ISA, abordó con especial atención cómo la infraestructura, los sectores productivos estratégicos y las comunidades trabajan juntos y se anticipan con soluciones innovadoras a eventos extremos.

Bajo el lema “Impulsando la transformación productiva de Chile”, el encuentro se llevó a cabo del 25 al 27 de agosto en las instalaciones de la Universidad Católica del Norte (UCN), que este año se sumó como organizador. La Novena Semana del Clima resultó ser el espacio oportuno para una conversación abierta, transversal y proactiva entre autoridades nacionales y regionales, representantes del sector privado y de la sociedad civil, académicos y especialistas convocados a participar y aportar desde sus conocimientos y perspectivas.

Durante las tres jornadas se puso énfasis en el rol estratégico que cumple el norte de Chile en la transición hacia una economía baja en emisiones y resiliente al cambio climático, abordando experiencias concretas, evidencia científica y propuestas para fortalecer la competitividad del territorio frente a las consecuencias del cambio climático.

Desde la academia, María Cecilia Hernández, rectora de la Universidad Católica del Norte, destacó que “el norte de Chile puede ser un territorio que se adapta a los cambios que vienen y, sobre todo, que es capaz de generar soluciones, conocimiento y experiencias que contribuyan a transformar el país, en asociación con actores nacionales y también del extranjero”. Uno de los compromisos de la UCN sigue siendo la formación de capital humano que responda a los retos de un mundo que está cambiando, y en el que llegar a acuerdos es fundamental para alcanzar con éxito la transformación productiva, agregó.

Coincidiendo con esas palabras, Luis Llano, CEO de ISA Energía, planteó que las tremendas adversidades del clima que hoy impactan a las sociedades están requiriendo más que nunca de la colaboración y recordó que desde el año pasado la empresa ha estado divulgando datos reveladores contenidos en una investigación que desarrollaron junto a la Universidad Católica de Chile sobre la evolución que tomará la crisis climática.

“El estudio es incluso capaz de planificar cifras que no son certeras, pero que nos dan una orientación hasta el 2100, y muestra por ejemplo las olas de calor, cómo se irán incrementando, la escasez hídrica de la que hablamos; de qué manera nos va a poner aún en muchos más aprietos la disminución de precipitaciones, del 12 al 30%. ¿Para qué nos sirven todos esos datos puestos en común en este tipo de encuentros? Para que podamos juntos acompañar políticas públicas, y quienes tenemos infraestructura, trabajar en identificar de qué manera podemos ser capaces de anticiparnos, resistir cuando nos llegue el golpe y recuperarnos como sociedad”, expuso Luis Llano.

En los saludos iniciales, Andrés Contreras, gerente general de ISA Vías, afirmó que la Semana del Clima es una instancia que permite proyectar las grandes oportunidades de la zona norte y de Chile en materia de cambio climático, transición energética, recursos hídricos, y desarrollo productivo sostenible.

“Hoy la zona norte sigue enfrentando los efectos de un temporal que incluso llevó a las autoridades a decretar estado de excepción constitucional de catástrofe por la emergencia de los aluviones de la región de Antofagasta. Frente a esta difícil situación que afecta a familias, negocios y comunidades enteras, en ISA vemos la pertinencia de conversar sobre infraestructura resiliente y sostenible. Así, la infraestructura debe ser segura, moderna y también resiliente frente a los efectos del cambio climático. Así lo entendemos en ISA Vías y por ello nos movilizamos y desarrollamos infraestructura de calidad”, apuntó.

Le prosiguió Pablo Badenier, exministro del Medio Ambiente y cofundador de País Circular quien reforzó el sentido que tienen los acuerdos y su relación con la realidad climática nacional y fuera de Chile. “Una de las grandes características de la acción climática en nuestro país es ser perseverantes en el mismo camino. Han pasado gobiernos de distintos signos políticos y Chile ha logrado tener y desarrollar acuerdos que se mantienen en el tiempo”.

Visión proactiva

En la conferencia inaugural “Adaptarse al Cambio Climático, la mejor opción de Chile”, Hernán López, jefe de la División de Cambio Climático del Ministerio del Medio Ambiente (MMA), subrayó que la evidencia científica internacional reciente respalda nuevos patrones y mayor intensidad de los eventos climáticos, pese a lo cual el país no se está quedando atrás, sino que al contrario, lleva a cabo iniciativas concretas. Comentó que desde el MMA están estudiando de qué forma se podrían cuantificar los costos indirectos asociados a efectos extremos de estos fenómenos. Junto con ello, el ministerio trabaja en articular acceso a financiamiento climático, garantizar el cumplimiento regulatorio y acelerar la puesta en marcha de medidas de adaptación.

En su segunda y tercera jornada, el evento ofreció otras dos charlas magistrales, una sobre el rol de la energía y otra enfocándose en el aporte de la infraestructura en el contexto climático. La programación incluyó además cinco paneles y la presentación de un estudio de la Asociación Chilena de Desalación y Reúso (ACADES), realizado con el apoyo del Grupo Banco Mundial, que evaluó los beneficios de integrar el abastecimiento hídrico en el norte de Chile.

En conjunto, fueron 16 los panelistas de diversos sectores nacionales y locales que participaron en estas charlas y paneles, lo cual permitió que la Semana del Clima ofreciera un nutrido debate sobre el estado de avance en tres ejes: transición energética, infraestructura para el desarrollo sostenible y seguridad hídrica.

Hacia la descarbonización

El subsecretario de Energía, Hugo Briones, abrió la segunda jornada de la 9ª Semana del Clima con la charla “El rol estratégico de la energía frente al cambio climático”. En su intervención, remarcó que es importante generar espacios de diálogo que permitan abordar los desafíos de la descarbonización y el cambio climático desde una perspectiva territorial, específicamente por el rol de la Región de Antofagasta en el proceso de transformación energética del país. “Ha sido una muy buena iniciativa, especialmente por los temas que estamos abordando: la descarbonización, el cambio climático y cómo nuestra política energética se inserta en estos desafíos para avanzar hacia una transición a energías renovables más eficientes y competitivas”, señaló la autoridad.

Respecto a cómo acelerar la transición energética, Hugo Briones identificó algunas prioridades que requieren modernizar la institucionalidad, con innovación como un elemento muy presente y dando pasos concretos en la próxima reforma al sistema de distribución eléctrica, aunque también destacó los esfuerzos del gobierno para acortar los plazos de tramitación de proyectos del sector. Con todo, se mostró convencido de que “la transición energética es la forma más clara que vemos de aportar al cambio climático”.

Su presentación dio paso a un diálogo para profundizar sobre los desafíos energéticos de la región, en un panel conformado por Jaime Chacana, director del Centro Lithium de la Universidad Católica del Norte, Patricio Aguilera, director ejecutivo del Instituto de Tecnologías Limpias (ITL), y Alfredo Hernández, Seremi de Energía de la Región de Antofagasta.

En la conversación, moderada por María Adelaida Correa, directora corporativa de Sostenibilidad del Grupo ISA, se planteó la falta de acceso de algunas comunidades a suministro eléctrico, pese a que la región aporta con cerca del 30% de la generación eléctrica nacional. Los programas públicos que fomentan el uso de paneles fotovoltaicos en los hogares van a generar ese valor social que hoy representa una brecha, apuntó el Seremi. Un territorio, precisó, que cuenta con una cartera de inversión de US$ 18.000 millones en proyectos de generación, distribución y almacenamiento al año 2030.

El diálogo siguió con las oportunidades que la zona norte es capaz de ofrecer en materia de descarbonización nacional y la consolidación de una matriz energética limpia. Un camino que se encuentra impulsando Transforma Cambio Climático de Corfo (TCC) a través del despegue de mercados de carbono que transan proyectos de mitigación. Irina Reyes, gerenta del programa de la agencia pública explicó que “Transforma Cambio Climático es un programa que habilita los mercados para que las soluciones climáticas puedan ser adoptadas por las empresas”. La gobernanza público-privada del TCC generó una Hoja de Ruta cuyo propósito es cerrar brechas que impiden la transformación productiva sostenible de las empresas, mediante la ejecución de iniciativas priorizadas en dos sectores: silvoagropecuario y manufactura.

Las oportunidades de los mercados de carbono en la región desde la mirada del monitoreo, registro, validación, significan certificarse, apuntó Reyes. “Ayudemos a las empresas a certificar sus emisiones para que puedan ser trazables, medibles y transables en el mercado”, señaló. En ese sentido, contar con señales claras de precios de carbono es una condición determinante para que estas se concreten, remarcó.

A nivel local, investigadores de la Universidad Católica del Norte, desarrollan soluciones de almacenaje que permitan al hidrógeno verde trasladarse de forma segura, lo que fue destacado por Carlos Díaz, director general de Vinculación con el Medio de esa casa de estudios.

Pilares del desarrollo sostenible

En la última jornada el debate se centró en el uso sostenible del agua y la disponibilidad de infraestructura resiliente, dos recursos críticos en Antofagasta. En su exposición “El aporte de la infraestructura nacional e internacional al desarrollo sostenible”, María Adelaida Correa, directora corporativa de Sostenibilidad del Grupo ISA, se refirió al uso de prácticas sostenibles en el negocio de vías. Comentó que están realizando varias pruebas con plástico reciclado y fibra de llantas para conseguir un material más durable y que aportaría a su meta de emisiones Net Zero. “¿Cuál es el desafío hacia las autoridades? necesitamos que certifiquen estos materiales y que podamos comenzar a usarlos”, dijo.

Carlos Cruz, director ejecutivo del Consejo Ejecutivo de Políticas de Infraestructura (CPI), Hernán de Solminihac, exministro de Obras Públicas y exministro de Minería y Andrés Contreras, gerente general ISA Vías fueron los encargados de abrir la conversación en torno a los espacios de crecimiento de la infraestructura regional.

Una mirada crítica entregó Cruz, al diagnosticar la ciudad de Antofagasta bajo los cinco ejes de trabajo del CPI. Sobre la energía, uno de ellos, advirtió que “Chile tiene un tremendo potencial, una ventaja natural que es enorme, pero no la hemos transformado en ventaja competitiva”. Para el también exministro de Obras Públicas, lo anterior tiene bastante vinculación con los procesos de descarbonización y con la capacidad de cumplir con las metas de carbono neutralidad. De Solminihac compartió un análisis que puso la alerta sobre el desarrollo de resiliencia. En Chile, dijo, para que el Estado invierta, los proyectos deben tener rentabilidad social, con una metodología objetiva que garantice dicha rentabilidad social. Bajo este criterio, la resiliencia es agregar valor y eso la encarece. “Si es más cara y no capturo el valor de ese extra costo, no es rentable y, por lo tanto, no se puede invertir dinero en el país”, planteó. Frente a ello, dijo ha elaborado algunas propuestas para modificar dicha metodología de razón social de proyectos y que se incorpore la resiliencia, es decir, no solo incluya los costos, sino también, los beneficios.

Adaptación desde la integración sistémica

En una región condicionada por la escasez hídrica, el estudio “Informe estratégico sobre sistemas hídricos integrados en el norte de Chile”, realizado por ACADES, evaluó los beneficios de integrar el abastecimiento hídrico. El trabajo demostró que, dentro de un determinado rango, la coordinación entre proyectos mineros -y no la construcción de sistemas aislados por cada usuario- es la fórmula más eficiente para abastecer de agua a esta industria, con impactos directos en costos, seguridad de suministro y uso del territorio.

Sus alcances fueron dados a conocer en la Semana del Clima por Ramón Delpiano, economista y coautor de la investigación. “El estudio propone, en base a instrumentos de mercado, lograr coordinar a los agentes privados para que agreguen demanda y, en esa agregación de demanda, uno pueda llevar agua a lugares donde hoy es prácticamente imposible hacerlo”.

Christian Herrera, director del Centro de Aguas de la Universidad Católica del Norte, quien compartió panel con Delpiano, valoró positivamente la solución presentada: “La desalación es una salida buenísima. Aparte todo el tema económico que tiene relación con el costo del agua es bastante parecido al costo que se paga en países desarrollados. En este caso es para una actividad industrial y no parece tan elevado”. No obstante, “hay que tener presente cuál es el impacto que va a generar la extracción de agua en las cuencas”, ya que, según el académico, se trata de un recurso que no está en el balance hídrico. Igualmente, Herrera dijo esperar que con la desalación baje el estrés hídrico de las cuencas, aunque también llamó a cuidar estas infraestructuras naturales ante eventuales sobrecargas del consumo hídrico.

Finalmente, el panel “Estrategias regionales de adaptación y mitigación del cambio climático” revisó iniciativas que buscan fortalecer la resiliencia de los territorios frente a los efectos del calentamiento global.

Artículo original en: País Circular