La jornada tuvo como propósito profundizar en el análisis técnico del documento, el que se sustenta en los mandatos de la Ley N° 21.455, Marco de Cambio Climático, la Estrategia Climática de Largo Plazo (ECLP 2021) y la Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC 2025), los que operan como instrumentos que fijan la meta de alcanzar la carbono-neutralidad a más tardar en 2050 y de reducir sustancialmente las emisiones nacionales en la presente década. En la instancia, se fomentó su conocimiento y aplicación, con un enfoque de integridad ambiental, así como las condiciones habilitantes para movilizar el financiamiento verde y sinergias con proyectos de transferencia tecnológica.
En línea con su mandato de articular la acción climática y acelerar la implementación de soluciones tecnológicas para la mitigación de emisiones y la resiliencia productiva lo cual fortalece la capacidad competitiva de las empresas, el programa Transforma Cambio Climático de Corfo organizó una reunión técnica de trabajo con Carbono Chile, asociación gremial especializada en instrumentos de precio al carbono y mecanismos de flexibilidad, la que también contó con la participación de diversos actores que operan en los mercados de carbono del país.
En la jornada, Cristián Mosella, director de Carbono Chile -fundado por EnergyLab, Santiago Climate Exchange, Verra y Foredor- expuso un análisis general de la Hoja de Ruta de Instrumentos de Precio y Mercados de Carbono (IPMC) del Ministerio del Medio Ambiente, documento presentado recientemente en la COP30 y orientado a consolidar un marco integral para el desarrollo, articulación y escalamiento de estos instrumentos en Chile.
Durante la exposición se abordaron los principales desafíos técnicos y regulatorios asociados a la implementación de los IPMC, enfatizando la necesidad de aplicar reglas simples, estables y predecibles, que reduzcan la carga operativa del sistema y otorguen certidumbre a los desarrolladores de proyectos y a los demandantes de créditos de carbono.
Desde la perspectiva de este gremio, Mosella sostuvo que “si bien hoy contamos con instrumentos como el impuesto verde y el sistema de compensación de emisiones, estos aún no son lo suficientemente robustos para impulsar decisiones de inversión a gran escala”. Para acelerar el desarrollo de los IPMC “se deben priorizar reglas del juego claras y simples, estableciendo límites por sector junto a procesos de revisión periódica. Complementado esto con altos niveles de transparencia y trazabilidad de la información, mecanismos de trabajo ágiles y la co-construcción de la regulación con los actores del mercado que desarrollan y ejecutan los proyectos”.
Todos estos son elementos clave, dijo, para incentivar la inversión y que las iniciativas realmente puedan escalar y generar beneficios ambientales verificables.
Asimismo, se destacó la relevancia de fortalecer la transparencia de la información, los modelos de cumplimiento de las NDC (Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional, por sus siglas en inglés) -compromisos obligatorios que cada país miembro de la ONU adopta para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero y adaptarse al cambio climático, en el marco del Acuerdo de París, buscando limitar el calentamiento global a menos de 1,5°C-2°C y los mecanismos de coordinación público-privada, especialmente en un contexto donde los instrumentos nacionales interactúan con los mecanismos de cooperación internacional del Artículo 6 del mencionado acuerdo internacional.

Impulso a la inversión
El diálogo permitió además analizar el potencial de los mercados de carbono en el sentido de movilizar financiamiento climático, y fortalecer la coherencia entre los instrumentos regulatorios, económicos y voluntarios existentes.
Según el director de Carbono Chile, la movilización de financiamiento climático a través de mercados de carbono pasa, principalmente, por elevar la señal de precio al carbono en el país. “No basta con tener varios instrumentos; sino que éstos deben reflejar un valor de carbono que haga financieramente atractivos los proyectos de mitigación, Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN) y soluciones tecnológicas”.
Para el también co-fundador de EnergyLab hace falta la integración con mecanismos como CORSIA (sistema de compensación de emisiones de la aviación internacional), que se suma al Artículo 6 del Acuerdo de París. La combinación de ambas acciones puede ampliar de manera significativa las oportunidades de inversión, financiamiento externo y coordinación internacional, afirmó.
“La experiencia muestra —y que los destaca la Hoja de Ruta— es que la consistencia entre política climática, señales de mercado y objetivos de reducción de emisiones es fundamental para atraer el capital”, puntualizó.
Específicamente, sobre la principal brecha que el gremio visualiza para el desarrollo de proyectos de carbono en bosque nativo, en este caso Pablo Cruz, director Foredor y Carbono Chile se focalizó en la inexistencia de un sector productivo privado estructurado que gestione este recurso de manera formal y continua.
“A diferencia de otros sectores —como minería o energía, que fueron protagonistas del Sistema de Compensación de Emisiones 2024—, cuando existe un rubro productivo consolidado, sus actores suelen conocer el recurso, identificar oportunidades y reconocer con mayor claridad dónde pueden generarse adicionalidades, que es precisamente lo que buscan los mercados de carbono”, según el especialista.
Recordó que, en bosque nativo, “si bien el Estado identificó ya en 2018 que las principales fuentes de emisiones son los incendios forestales y el manejo insustentable, hoy no existe una contraparte claramente definida que concentre la propiedad, el conocimiento técnico y la información mínima necesaria para estructurar proyectos de carbono”.
De acuerdo a la visión de Carbono Chile, esta ausencia dificulta que desarrolladores e inversionistas puedan evaluar oportunidades reales y comparables bajo los estándares del mercado. Para dimensionar el desafío, Cruz citó cifras de MINAGRI (2024), que dan cuenta que la degradación del bosque nativo chileno alcanza aproximadamente 24,3 millones de toneladas de CO₂e al año. “Sin embargo, aún persiste una falta de información sobre la titularidad de estos bosques degradados, su vinculación con sectores productivos y las condiciones habilitantes para transformarlos en proyectos elegibles para los mercados de carbono”, complementó.

Sinergias tecnológicas
Desde Transforma Cambio Climático, la instancia fue valorada como un espacio técnico clave para vincular la política climática con la implementación efectiva de proyectos en sectores productivos estratégicos para el programa, así como en territorios.
Como parte del análisis de la Hoja de Ruta de Instrumentos de Precio y Mercados de Carbono junto a Carbono Chile, la ejecutiva del programa planteó la oportunidad de vincular proyectos de mitigación de base tecnológica con mercados de carbono.
“Para el programa, es fundamental comprender cómo los instrumentos de precio y mercados de carbono se traducen en señales concretas que permitan habilitar financiamiento verde, innovación tecnológica y reducción de emisiones con impacto concreto y verificable en el sector silvoagropecuario y manufactura, donde tenemos nuestro foco de trabajo. Este tipo de análisis permite identificar brechas, oportunidades y condiciones habilitantes para acelerar la acción climática”, indicó Irina Reyes, gerenta de Transforma Cambio Climático de Corfo.
Sobre las condiciones habilitantes para hacer un adecuado match entre mercados de carbono y proyectos tecnológicos con impacto concreto y verificable, Mosella indicó que “un mercado de carbono eficaz debe conectar con proyectos que reduzcan o capturen emisiones de forma real, adicional, medible y verificable. Para esto, no sólo se requieren metodologías robustas y altos niveles de trazabilidad, sino también una cadena de servicios bien articulada en todos sus eslabones (titulares, desarrolladores, auditores, estándares, registros, etc.)”.
Lo anterior tiene que ir acompañado de una amplia gama de cuerpos auditores y entidades de verificación, ya que, de acuerdo al experto, “estas organizaciones prestan servicios a nivel global, y nuestro mercado aún no cuenta con el tamaño y profundidad suficiente como para contar con presencia local”.
Alianza estratégica
La sesión de trabajo se dio en el marco de las sinergias del programa de Corfo con diversas entidades del ecosistema climático nacional. En este sentido, “el 2026 será un año de articulación entre política pública, sector privado y sociedad civil que permita consolidar los aprendizajes de la Hoja de Ruta y avanzar en su implementación”, destacó Mosella.
Desde el gremio que dirige, los ejes principales de cooperación mutua se enfocan en el fortalecimiento de la gobernanza y reglas del mercado, promoviendo marcos que incentiven transparencia, y acceso equitativo a oportunidades de mercado, generando, idealmente, marcos de colaboración público-privado permanentes.
También se buscará la creación de capacidades técnicas y la profundización de la cadena de valor, para que más iniciativas —especialmente de regiones y sectores productivos diversos— puedan participar y beneficiarse de mercados de carbono.
Por último, el director de Carbono Chile resaltó la necesidad de promover el alineamiento con objetivos climáticos de mediano y largo plazo, con acceso a la información clave y conectando con otros mercados de carbono que permitan amplificar la oferta y demanda de proyectos de mitigación y captura de GEI para Chile.
Por su lado, Irina Reyes añadió que el rol como programa Transforma seguirá siendo “contribuir a la articulación del ecosistema, conectando instrumentos de política pública, capacidades técnicas y actores del mercado, de modo que los compromisos climáticos del país se traduzcan en resultados medibles, verificables y alineados con los objetivos de largo plazo”.

