Transforma Cambio Climático, Transforma Territorio Circular y la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático presentaron la “Guía Estratégica para Barrios Industriales Sostenibles”, un instrumento práctico para impulsar modelos de colaboración entre empresas. La guía, que fue sistematizada por la Universidad del Desarrollo, revela que de 35 zonas industriales analizadas en el país solo dos tienen una gestión ambiental formal, e identifica que el problema no es tecnológico ni financiero, sino de coordinación. Frente a eso, propone la organización para promover sinergias entre actores territoriales que, entre otros beneficios, permiten generar importantes ahorros.
Chile tiene 42 barrios industriales. Empresas que comparten calles, redes eléctricas, plantas de tratamiento y proveedores, pero que durante décadas operaron como islas. Frente a esa realidad surge la nueva Guía Estratégica para Barrios Industriales Sostenibles (BIS) -lanzada por el programa Transforma Cambio Climático de Corfo, junto a Territorio Circular y la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático (ASCC)-, un instrumento pionero que entrega un modelo práctico para que parques y barrios industriales evolucionen hacia ecosistemas productivos más competitivos, eficientes y resilientes.
“La principal brecha no es tecnológica ni financiera, sino de coordinación entre los actores del territorio”, resume el diagnóstico que dio origen al documento, elaborado por la consultora Deuman, entre los años 2025 y 2026, por encargo de Transforma Cambio Climático y que fue presentado el viernes en el Hub Metropolitano.
La cifra que sostiene ese diagnóstico es dura: de 35 áreas industriales analizadas en el país, apenas 15 cuentan con algún tipo de gestión formal, y solo dos -La Reina y el Círculo de Empresas Panamericana Norte (CIRPAN)- muestran sostenibilidad ambiental en acuerdos suscritos, medidos y evaluados. El resto opera, hasta ahora, sin una coordinación que permita ahorros de energía, agua o residuos entre empresas vecinas, pese a que la evidencia de los dos casos exitosos sugiere que ahí hay valor concreto: en La Reina, 13% de reducción en consumo energético y 260 toneladas de CO2 evitadas al año; en CIRPAN, más de 200 toneladas de CO2 evitadas anualmente desde la firma de su Acuerdo de Producción Limpia (APL).
Fernando Hentzschel, gerente de Capacidades Tecnológicas de Corfo, resume el concepto que subyace a todo el instrumento: la simbiosis industrial, o los residuos de una empresa funcionando como insumo de otra. “Cuando interactúan simbióticamente generan ahorros, no solamente en insumos, como energía y agua, sino que también en otros tipos más difíciles de pensar”, explica. Para él, contar con una guía metodológica clara y el respaldo de instrumentos como los APL es lo que permite que estas agrupaciones “maximicen la eficiencia” y repliquen en los 42 barrios industriales del país lo que hasta ahora ha sido excepción.
“Cuando interactúan simbióticamente generan ahorros, no solamente en insumos, como energía y agua, sino que también en otros tipos más difíciles de pensar”. Fernando Hentzschel, gerente de Capacidades Tecnológicas de Corfo.
Un acuerdo voluntario, pero vinculante
La guía propone dos piezas centrales. La primera es de gobernanza: un Comité Interempresarial para la Sostenibilidad (CIS), pensado para activar capacidades que ya existen en cada barrio en lugar de crear una estructura nueva desde cero. La segunda es un modelo actualizado de Acuerdo de Producción Limpia para Barrios Industriales Sostenibles (APL BIS), que el programa describe como “voluntario, pero vinculante”.
La combinación no es menor: nadie está obligado a firmar, pero quien firma queda comprometido con metas medibles. Es el mismo mecanismo que hoy tienen 24 empresas adheridas en La Reina -en su segundo acuerdo desde 2016- y 20 compañías en el Parque Industrial y Tecnológico de La Araucanía, que en julio constituyó su Comité de Negociación y que los programa Transforma Cambio Climático y Territorio Circular citan como el caso donde la guía “se está haciendo realidad paso a paso”.
Irina Reyes, gerenta de Transforma Cambio Climático, explica que el mapeo previo a la guía no se limitó a los barrios industriales: incluyó al Ministerio de Salud, al Ministerio del Medio Ambiente, al Sistema de Empresas Públicas, distritos, barrios puertos industriales, como el de Antofagasta, entre otros. Y se refirió al trabajo metodológico que hubo detrás de la elaboración de la guía, el que identificó al menos ocho conexiones sectoriales estratégicas con alto potencial de simbiosis, con base industrial presente en las 16 regiones del país, mientras ya existen experiencias concretas como la Zona Industrial La Reina, y en La Araucanía.
Katrin Müller, gerente de Desarrollo en Acción Empresas y presidenta del Comité Ejecutivo del programa Transforma Cambio Climático, sitúa el desafío en un plano más amplio: para ella, hacer posible este tipo de colaboración exige una gobernanza que fije límites y oportunidades, equipos técnicos capaces de ensayar soluciones y claridad regulatoria de mediano y largo plazo. Sobre los APL en particular, los describe como “una fantástica hoja de ruta” y “el formato más exitoso para sumar empresas a iniciativas colaborativas que han logrado ahorros colectivos concretos”.
“El mapeo previo a la guía no se limitó a los barrios industriales: incluyó al Ministerio de Salud, al Ministerio del Medio Ambiente, al Sistema de Empresas Públicas, distritos, barrios puertos industriales, como el de Antofagasta, entre otros”. Irina Reyes, gerenta de Transforma Cambio Climático.
Amplificando sinergias
El instrumento no nace de cero. Ximena Ruz, directora ejecutiva de la ASCC, recuerda que el primer APL de este tipo en Chile se gestó en la comuna de San Bernardo alrededor del año 2005, dentro de un Programa Territorial Integrado de Corfo, y que en ese momento coordinar a empresas de rubros distintos en un mismo territorio “era algo insólito”. Veinte años después, la pregunta que la guía todavía no resuelve del todo es qué pasa con los otros barrios industriales que no lograron el salto: si la barrera real es de coordinación y no de recursos, ¿por qué la mayoría sigue sin dar el paso, incluso teniendo casos exitosos documentados como modelo?
Bárbara del Valle, subgerente de Sostenibilidad de Megacentro y parte del distrito industrial de Renca -una experiencia impulsada en el año 2023 por el municipio de esa comuna junto a empresas locales-, ofrece una pista: “Cuando somos capaces de organizarnos, de sentarnos los diferentes actores en la misma mesa a pensar el territorio y sus necesidades, de verdad surgen soluciones”. La guía apuesta a que ese paso, hasta ahora dependiente de liderazgos puntuales como el de Renca o La Reina, se pueda replicar de forma sistemática en los 40 barrios restantes.
Transforma Cambio Climático y Territorio Circular ya sostienen sesiones periódicas de un comité gestor con el sector público y privado, con dos frentes de trabajo: una propuesta de incentivos para parques sostenibles y el impulso de proyectos piloto de simbiosis industrial.
La Guía Estratégica para Barrios Industriales Sostenibles busca transformarse en una hoja de ruta que promueva el desarrollo de nuevos proyectos colaborativos a nivel nacional, que permita a la industria chilena ser más competitiva, adaptarse y responder a los desafíos del cambio climático, generando valor económico, ambiental y social en los territorios.

